Ayuda que puedes proporcionar

 1. El entorno debe reconocer el problema

En primer lugar, aunque pueda parecer lógico, el primer paso a tener en cuenta es no justificar o ignorar la conducta y el consumo excesivo del sujeto con alcoholismo. Este hecho, así como el de que es una enfermedad o trastorno y no algo que el sujeto haga por hacer y sobre el que tenga un total control, debe ser entendido y comprendido por su entorno cercano.

Es importante tener este punto muy en cuenta, tanto si el sujeto es capaz de identificar y reconocer su problema como si no es consciente de este.


2. Realizar la aproximación al tema en un momento de sobriedad

Tratar el tema en un momento en que éste se encuentre sobrio. Tratar el tema en estado de embriaguez no tendrá el mismo efecto, no estando el sujeto en condiciones de reflexionar, pudiendo olvidarse fácilmente de lo hablado o incluso es posible una respuesta agresiva por su parte.


3. Adoptar una posición de ayuda y no culpabilizar

Puede ser sencillo que la frustración y dolor que causa el estado de nuestro amigo, pareja, familiar o ser querido, o su conducta o ausencia perceptible de intención de cambiar nos empujen a culpabilizarlo de la situación. Este hecho no ayuda al sujeto, sino que puede generar reactancia y la existencia de conflictos que en algunos casos incluso pueden empujar al afectado a beber más para evitar el malestar.


No se trata de fingir que no pasa nada, sino de abordar el tema de forma directa pero adoptando una actitud empática que permita acercarse al tema de una manera proactiva y colaborativa. Es importante también tener en cuenta que no se debe ser condescendiente ni partir de una posición de superioridad, algo que también va a generar reactancia.


4. Vigila cómo te comunicas

Vinculado al punto anterior, hemos de tener en cuenta que estamos ante una situación muy compleja. Es necesario que podamos expresar nuestros sentimientos con respecto a la situación que nuestro ser querido está viviendo, siendo de utilidad que nos incluyamos en las frases.


La preocupación, si existe, debe expresarse y suele resultar útil mencionar algunas de las conductas que te parecen preocupantes. Exprésate con empatía e intenta buscar el diálogo, preguntándole el porqué de algunas conductas sin resultan excesivamente demandante.


5. Mantener algún grado de control

El sujeto con alcoholismo es alguien con profundas dificultades para controlar la ingesta de alcohol, siendo dicha pérdida de control lo más definitorio de este trastorno. Si bien no se trata de ejercer un control continuado de cada gesto que haga, sí resulta recomendable mantener un cierto control sobre su situación. Una de las formas de hacerlo es mediante la gestión del dinero, de tal manera que se puede controlar la cantidad que el sujeto lleva y lo que se gasta, e incluso en qué dependiendo como. Es cierto que la persona puede obtener dinero de otras fuentes o incluso ser invitado, pero esta gestión es de gran utilidad y limita la posible compra de alcohol.




Centro de Ayuda.






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